lunes, 30 de enero de 2012

Capítulo 6

-Es ella, os dije que lo era.- Exclama Adrián emocionado nada más ver a sus amigos.
-¿Has podido enseñarle algo?- Se apresura a preguntar Helena.
-No, ha salido la luna. Sabéis que es peligroso y más ahora...- Responde bajando la mirada, espera las mil y una preguntas de sus compañeros y sin embargo obtiene una que de ningún modo creía poder oír.
-¿Y no será, simplemente, una más del clan del agua y no la elegida?- Comenta Aarón.
-Eso es imposible.- La voz de Éleon suena seria y contundente.- Nunca ha habido más de una persona del mismo clan al mismo tiempo.
-Siempre hay excepciones.- Helena deja que la duda aflore en los corazones de todos ellos, salvo en el de Adrián que está completamente seguro de que se trata de ella y de nadie más.
-Vosotros no lo visteis, no lo sentisteis. Era ella, es ella. Estoy seguro, confiad en mí. Mañana Éleon la llevará a la colina, donde más fuerte sopla el viento y verás que no miento.
-Está bien, pero antes quiero oír que ha pasado esta tarde, con todo detalle.- Mientras dice esto, Éleon, toma asiento.
-La llevé al bosque, al lago, pero de camino se detuvo, quería saber que pasaba y le dije que si todo salía bien se lo contaría pero que no podía hacerlo si no demostraba primero unas cuantas cosas. Se extrañó bastante pero conseguí que fuese a la laguna y se acercase al agua. Al principio la reacción del agua fue tranquila, apenas unas ondas y un sentimiento en mi interior,- Adrián se detiene un momento y traga saliva, no sabe muy bien si podrá explicar todo lo que pasó.- pero después el agua... la envolvió. Una especie de brazo salió del agua y la agarró, con extremada delicadeza y Gabi no se alarmó, se dejó llevar hasta el centro del lago y allí la mano la soltó, pero no se precipitó. Se quedó flotando en medio de la laguna, tranquila, segura, sonriendo. Parecía que llevase en el clan toda una vida. Alzó los brazos y el agua se levantó, la rodeaba y ella seguía inmóvil, en completa calma y armonía con el agua.- Vuelve a parar un instante y con una sonrisilla consigue terminar su relato.- Fue impresionante, es ella. Gabriela es la elegida.
-¿Le contaste por qué la llevaste a ese lugar?- Pregunta Helena.
-No pude, el agua la trajo de vuelta y se desmayó en mis brazos, al despertar no recordaba nada.- Dice algo entristecido
-Así es mejor, créeme.-Dice la chica con alivio.
-Oye, antes has dicho que era peligroso y que ahora más, ¿a qué te referías?- Pregunta Aarón intrigado y a la vez asustado.
-Marcus.- Ese simple nombre es suficiente para aterrorizarlos y Adrián lo sabe.
Ninguno responde, ninguno se mueve pero al cabo de unos segundos Helena se atreve a romper el silencio. Se levanta y con sonoras pisadas recorre el pasillo de la casa de Aarón, la conoce como si fuese suya y es que técnicamente vive con él. Llega a la habitación del fondo del pasillo, esa que no se utiliza, avanza hasta el armario del fondo y rebusca en el último cajón, en lo más profundo, bajo el doble fondo y rescata del polvo su pequeño tesoro. El libro, el manuscrito que ha pasado de un clan a otro, de una generación a otra hasta llegar a su poder. Esos pergaminos contienen los secretos de los clanes, los escribieron los más antiguos miembros de los mismos y con el paso del tiempo y las batallas se perdieron hasta que en algún punto de la edad media Marcus y su equipo dieron con ellos.
En ellos se explicaba con todo detalle como llegar a controlar por completo los dones que les habían sido otorgados, incluido Luz de Luna, pero su poder era tal que cuando Marcus encontró los manuscritos no pudo resistirse e intentó robarlos, su equipo consiguió encerrarlo en una prisión de fuego, agua, aire y tierra pero sabían que un día despertaría y no tuvieron más remedio que destruir las páginas de Luz de Luna que no pudo leer, en su lugar dejaron una advertencia y unas instrucciones para crear de nuevo esa cárcel utilizando, esta vez, Luz de Luna esperando que lo retenga una eternidad. Pero sin las páginas y sin un maestro entrenar a una nueva elegida para que sea capaz de vencer a Marcus será una tarea imposible, sin embargo Helena, Aarón, Éleon y Adrián no dejarán de intentarlo y desde luego no se rendirán ante Marcus.
-Debemos ponernos en marcha, Éleon ven conmigo, vamos a visitar a la elegida. Hay que contárselo todo y empezar a entrenarla. Tengo el libro, siento no haberlo dicho antes.- Dice Helena nada más llegar de nuevo a la habitación de Aarón.
-Deberías habernos informado.- Dice Éleon muy serio.
-Lo sé pero no hay tiempo para disputas.
Éleon asiente y ambos se marchan por la puerta. Serios, preocupados, sin mediar palabra. Saben lo importante que es que todo salga a la perfección.
Cuando se escucha el ruido de la puerta cerrándose Adrián se acerca a Aarón, está nervioso, casi asustado pero no es por Marcus, es por algo relacionado con el corazón.
-Aarón... ¿tu y yo somo amigos? Es decir, ¿podemos contarnos secretos?
-Pues claro, puedes contarme cualquier cosa.
-No estoy muy seguro pero... creo que me está empezando a gustar un poco Gabriela.- Dice bajando la cabeza algo avergonzado, sabe que no debería sentir nada por ella.
-Eres del clan del agua, ella es la elegida y Marcus... Sabes cual es tu destino.
-Por un momento quisiera olvidarlo y ser feliz. Tu tienes a Helena y ambos sabéis lo que va a pasar y sin embargo... seguís juntos.
-Eso es distinto, tu tienes que morir por ella y si Gabriela sintiese algo por ti lo intentaría evitar. Sabes que no está bien, lo siento.
-Tienes razón, no me debería haber ilusionado.
Se levanta y se marcha, con los ojos algo mojados y aunque intente que Aarón no se dé cuenta no puede evitar que sus poderes se descontrolen y comience a granizar fuertemente. Las palabras de Aarón le han hecho mucho daño, sobre todo porque sabe que son ciertas.

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