martes, 24 de enero de 2012

Capitulo 5

Está indecisa, ¿debe ponerse pendientes? Y en caso de que la respuesta sea un sí ¿largos o cortos? ¿De qué color? ¿Con que forma? Y tan solo son los pendientes... Afortunadamente no han quedado hasta las cinco y aun le queda una media hora. Lleva encerrada en su habitación desde que terminó de comer. Pero esta vez no es como las demás, no se ha encerrado para olvidarse del mundo sino para vestirse para salir, algo que a las demás madres quizá no gustase demasiado pero a la madre de Gabi, que su hija salga es algo que no le molesta, más bien la agrada.
Al fin a terminado de vestirse, un jersey blanco que deja sus hombros al aire, unos vaqueros y unas botas marrones. Ha optado por ponerse algo sencillo pero a la vez elegante, no cree que lo mejor sea ponerse un vestido como le hubiese gustado, según tiene entendido van a algún lugar del bosque.

Baja las escaleras a toda prisa, tan solo quedan unos minutos para que el reloj dé las cinco y ha de esperar a Adrián en el porche de su casa. Hoy no llueve y a pesar de eso el sol no brilla como solía hacerlo, hay que tener en cuenta que están en pleno diciembre y como mucho al sol le quedan dos horas para esconderse por completo y dejar paso a la luna. Una sombra parece salir del bosque, sabe que será él, ¿quién si no? Avanza a su encuentro, conforme se acerca la sombra comienza a tomar forma. No es Adrián, es algo mayor que él y tiene el pelo largo y rubio, de un rubio tan claro que se puede confundir fácilmente con el blanco, sus ojos son negros, con un iris algo más grande de lo común, dando la sensación de que sus ojos carecen de blanco alguno, como si dos pozos negros y profundos se tratase. La extraña figura permanece inmóvil y Gabriela sigue acercándose, ahora puede distinguir también su ropa, una larga capa negra con bordados rojos y dorados que lo cubre casi por completo y que se mece al son del viento. Por fin Gabriela se detiene, extrañada por aquel siniestro hombre que permanece completamente quieto en su jardín y que parece dibujar una sonrisilla en su rostro, algo que causa una sensación de inseguridad y miedo a Gabriela, todo lo contrario que cuando está con Adrián y sus amigos. La figura tenebrosa desaparece un instante para, ante el asombro de Gabi, reaparecer justo delante de ella. Con mucha cautela la sombra se agacha y susurra algo al oído a la chica.
-Dile a tus amigos que he vuelto, se les ha acabado el tiempo.- Cuando termina de decir esto el extraño muchacho se da la vuelta y se desvanece, al igual que apareció, entre los árboles y las sombras del bosque.
Sin moverse se lleva las manos a los ojos y los restriega con fuerza, no puede creer nada de lo que le está pasando. El viento mueve su pelo con fuerza  una gotita cae sobre su nariz. Sin saber muy bien porque se gira sonriendo y su mirada se cruza con la de Adrián.
-Hola Gabi, siento llegar tarde.
-No pasa nada apenas han sido unos minutos.
-Bueno... 15 minutos.
-¿¡15!?- dice Gabriela sorprendida.-Por cierto, me ha pasado algo muy raro.
Mientras se adentran en el bosque, entre risas y más risas sin motivo aparente, Gabi le cuenta a Adrián como aquella siniestra sombra salió del bosque, como le sonrió y le dijo que el tiempo se había acabado. Cuando Gabriela se calla Adrián para en seco, en medio de una ligera colina.
-Hay que darse prisa.-Dice muy serio.
Arranca de nuevo la marcha pero esta vez es ella quien se detiene agarrándolo del brazo para que él también pare.
-No entiendo nada y no pienso hacer nada ni mucho menos ir a ningún sitio sin antes saber que está pasando y si tiene que ver conmigo.
Adrián suspira, traga saliva y la mira a los ojos pero no puede sostenerle la mirada, se siente mal por no poder contárselo.
-Es demasiado complicado...-Dice mirando hacia el suelo, pero ella coloca sus dedos en la barbilla de Adrián y hace que la levante.
-Nada es demasiado complicado, somos nosotros los que no somos suficientemente valientes.-Dice Gabriela mirándolo a los ojos.
-Mira, si esta tarde sale bien te lo contaré todo, ¿de acuerdo?
Gabriela asiente y emprenden de nuevo el camino hacia el pequeño lago en lo alto de la colina.
Cuando consiguen alcanzar la cima el paisaje maravilla a la chica, un precioso remanso de paz, escondido por los árboles está el manantial de agua cristalina del que le habían hablado, los últimos rayos de sol que lo bañan lo hacen mágico.
-Adrián, esto es precioso.
El chico no responde se limita a hacer un señal a la chica para que avance hasta el borde de la laguna. Gabi obedece. Cuando se acerca la luz reflejada en el agua parece cambiar, pero no es nada que haya hecho ella, simplemente el sol ha decidido ocultarse tras los árboles. Gabriela sigue avanzando, una pequeña onda recorre el agua. Adrián observa en completo silencio como Gabi se acerca lentamente al lago. Por fin llega a la altura del agua y entonces se agacha, se ve reflejada en el agua y sonríe. Lentamente introduce su mano en el agua y siente el tacto frío y luego cálido de la misma. Aunque ella permanece completamente ajena a lo que está pasando Adrián es consciente de todo, y ve como el agua comienza a avanzar, lo nota, pues él pertenece al clan del agua y el hielo y sabe reconocer los caprichos del agua, sus antojos y sus elegidos.

2 comentarios:

  1. Muy bueno el capitulo.
    Se pone interesante.

    Besos

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    1. Muchas gracias, espero que te haya gustado el capítulo seis y espero que te guste el capítulo 7 que subiré dentro de poco.

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