Cierra los ojos y puede verlo todo de nuevo; sus compañeros de clase, el patio del instituto, el cielo despejado y esa luz. Se ve a sí misma avanzando hacia ella, y a unos pocos chicos intentando rescatarla sin éxito, se ve alcanzándola, casi podía tocarla con las puntas de los dedos, aquella extraña luz. A partir de aquí todo está borroso pero aun así puede verse atrapando esa luz entre sus brazos y estrechándola contra su pecho. Todavía puede sentir el calor de aquella aurora, como la envolvía y la hacía flotar ¿volaba? Juraría que sí.
Un ruido la hace volver, su taza se ha caído al suelo. Los crístales chocan contra las baldosas, algunos de ellos rebotan, pero ninguno alcanza a Gabriela, otros simplemente se rompen en más pedazos. Gabi mira a su derecha y allí está el líquido que contenía la taza flotando a su lado. Se sobresalta y aparta la vista, quiere estar soñando, acto seguido el chocolate cae al suelo. Ella lo mira sin demasiado interés, ya le había pasado antes, le han pasado muchas cosas extrañas y las odia. Odia ser diferente y tener que esconderse, odia saber que si la descubriesen serviría de conejillo de indias y sobre todo odia no poder enamorarse.
Llaman a la puerta, Gabriela mira la hora, aun son las diez y media, duda que sean Adrián y sus amigos pero de todos modos antes de abrir pasa al baño y se arregla el pelo y la ropa. Repite en su mente una y otra vez la palabra "calma", no quiere que el incidente del chocolate se repita con público, y por fin abre la puerta. Adrián la saluda y hace ademán de entrar, Gabi se retira un poco y dejar pasar a Adrián y a sus amigos, que parecen estudiarla con la mirada, algo que la incomoda bastante. Suben las escaleras en completo silencio, un silencio muy incómodo y llegan a la habitación de Gabriela.
-Bueno dejad que os presente.- Dice Adrián intentando romper el hielo.- Chicos, esta es Gabriela. Y Gabi estos son: Aarón, Éleon y Helena.- Mientras dice cada nombre señala a su dueño.
Éleon se coloca frente a Gabriela.
-Encantado, soy Éleon- Dice el muchacho tendiéndole la mano para que se la estreche.
-Yo soy Gabriela. Perdona por la pregunta pero ¿he oído bien?- Pregunta Gabriela extrañada por el nombre del joven.
-Sí, es lo que pasa cuando tus padres quieren innovar- comenta con cierto tono sarcástico.
Este último comentario hace reír a Gabi y rompe un poco la tensión y los nervios que se respiran en el ambiente.
-Yo soy Helena y este es Aarón, mi novio.
De nuevo Gabriela estrecha las manos de los chicos. Aunque esta vez no hay risas, la mirada de Helena, de hielo, parece atravesarla y adentrarse en su interior, como si la estuviese juzgando.
-¿Te podemos hacer unas preguntas?- Se apresura a saber Adrián.
-¿Qué es esto, un interrogatorio?- Dice Gabriela riendo. Pero las caras serias de los demás la hacen parar de reír para contestar esta vez de manera seria.- Claro.
Helena toma aire y mira a sus amigos, estos asienten al paso de su mirada.
-¿Te ha pasado algo raro o fuera de lo común últimamente?- Pregunta Helena.
-No...- Dice ella, no muy convencida y algo desconcertada.
-Esto es muy serio, dinos la verdad.- Dice Adrián acercándose a Gabriela. Cuando está lo suficientemente cerca le toma las manos y vuelve a hablar, esta vez en un tono que solo ellos pueden escuchar.- Gabi, puedes confiar en mí, te lo prometo.
Gabriela traga saliva y todavía no muy convencida narra los extraños sueños que la asaltan noche tras noche y la sensación que la invade cuando está cerca del agua, esa sensación de comodidad y bienestar. Los demás escuchan atentos y cuando Gabi termina de contar su historia se disculpan y se retiran al salón para hablar sin que ella los oiga. Mientras en su habitación Gabriela da vueltas de un lado para otro; nerviosa, sin saber exactamente por qué. Oye palabras sueltas pero no consigue entender de que hablan.
-Os lo dije, es ella.- Dice Adrián victorioso.
-Yo no estoy tan segura, creo que todavía no debemos decírselo.- Comenta Helena.
-Pero debemos entrenarla, tú misma lo dijiste.- Añade Éleon.
-La entrenaremos sin que ella se de cuenta.- La nueva intervención de Helena hace pensar a sus amigos.
-¿Cómo?- La pregunta de Aarón, aunque obvia, sobresalta a Helena que estaba pensando en otra cosa.
-Adrián, esta misma tarde la llevarás a nadar y comprobarás la reacción del agua cuando ella la toque, después tendrás que apañártelas para enseñarle a tener control sobre ella sin que sospeche nada.- Adrián asiente cuando Helena termina de hablar.- Éleon, tú irás con ella a la colina y, al igual que Adrián, tienes que fijarte en la reacción del viento.- Éleon levanta su mano y poniendo su pulgar hacia arriba hace el gesto de OK.- Aarón, cielo, tu deberás llevarla al bosque, irás con ella a plantar flores y a regarlas cada día, veremos que les pasa a estas flores.-Aarón, se acerca a ella y le da un beso en la frente en señal de afirmación.- Y por último yo la llevaré a las hogueras de la playa. Recordad: no puede sospechar nada.
Todos asienten y vuelven a la habitación de Gabi, donde ella sigue dando vueltas. Cuando la puerta se abre, Gabriela se aproxima a ellos y pregunta el por qué de su charla. Ninguno de los chicos se aventura a responder y Gabriela comprende que es algo que no debe saber.
-No podemos responder, de momento.- Señala Adrián poco convencido. Sin embargo ella asiente y eso le da fuerzas para continuar con lo que ha de decir.-¿Vendrías conmigo esta tarde? Te llevaré a un lugar precioso que debes conocer si vas a vivir en este pueblo.
Sonriendo Gabriela acepta y todos se despiden, hasta esa misma tarde, una tarde peculiar y extraña, pero eso, Gabriela, todavía no puede saberlo.
De nuevo Gabriela estrecha las manos de los chicos. Aunque esta vez no hay risas, la mirada de Helena, de hielo, parece atravesarla y adentrarse en su interior, como si la estuviese juzgando.
-¿Te podemos hacer unas preguntas?- Se apresura a saber Adrián.
-¿Qué es esto, un interrogatorio?- Dice Gabriela riendo. Pero las caras serias de los demás la hacen parar de reír para contestar esta vez de manera seria.- Claro.
Helena toma aire y mira a sus amigos, estos asienten al paso de su mirada.
-¿Te ha pasado algo raro o fuera de lo común últimamente?- Pregunta Helena.
-No...- Dice ella, no muy convencida y algo desconcertada.
-Esto es muy serio, dinos la verdad.- Dice Adrián acercándose a Gabriela. Cuando está lo suficientemente cerca le toma las manos y vuelve a hablar, esta vez en un tono que solo ellos pueden escuchar.- Gabi, puedes confiar en mí, te lo prometo.
Gabriela traga saliva y todavía no muy convencida narra los extraños sueños que la asaltan noche tras noche y la sensación que la invade cuando está cerca del agua, esa sensación de comodidad y bienestar. Los demás escuchan atentos y cuando Gabi termina de contar su historia se disculpan y se retiran al salón para hablar sin que ella los oiga. Mientras en su habitación Gabriela da vueltas de un lado para otro; nerviosa, sin saber exactamente por qué. Oye palabras sueltas pero no consigue entender de que hablan.
-Os lo dije, es ella.- Dice Adrián victorioso.
-Yo no estoy tan segura, creo que todavía no debemos decírselo.- Comenta Helena.
-Pero debemos entrenarla, tú misma lo dijiste.- Añade Éleon.
-La entrenaremos sin que ella se de cuenta.- La nueva intervención de Helena hace pensar a sus amigos.
-¿Cómo?- La pregunta de Aarón, aunque obvia, sobresalta a Helena que estaba pensando en otra cosa.
-Adrián, esta misma tarde la llevarás a nadar y comprobarás la reacción del agua cuando ella la toque, después tendrás que apañártelas para enseñarle a tener control sobre ella sin que sospeche nada.- Adrián asiente cuando Helena termina de hablar.- Éleon, tú irás con ella a la colina y, al igual que Adrián, tienes que fijarte en la reacción del viento.- Éleon levanta su mano y poniendo su pulgar hacia arriba hace el gesto de OK.- Aarón, cielo, tu deberás llevarla al bosque, irás con ella a plantar flores y a regarlas cada día, veremos que les pasa a estas flores.-Aarón, se acerca a ella y le da un beso en la frente en señal de afirmación.- Y por último yo la llevaré a las hogueras de la playa. Recordad: no puede sospechar nada.
Todos asienten y vuelven a la habitación de Gabi, donde ella sigue dando vueltas. Cuando la puerta se abre, Gabriela se aproxima a ellos y pregunta el por qué de su charla. Ninguno de los chicos se aventura a responder y Gabriela comprende que es algo que no debe saber.
-No podemos responder, de momento.- Señala Adrián poco convencido. Sin embargo ella asiente y eso le da fuerzas para continuar con lo que ha de decir.-¿Vendrías conmigo esta tarde? Te llevaré a un lugar precioso que debes conocer si vas a vivir en este pueblo.
Sonriendo Gabriela acepta y todos se despiden, hasta esa misma tarde, una tarde peculiar y extraña, pero eso, Gabriela, todavía no puede saberlo.
Buen capitulo!!
ResponderEliminarLa cosa pinta interesante.
besos
Me ha gustado ^o^ Me encanta como narras la historia, y lo bien que enlazas las escenas para que haya intriga *-*.
ResponderEliminarBuen capítulo :)