domingo, 19 de febrero de 2012

Capítulo 10

Aarón recorre su habitación, la noche anterior no supo nada de Helena y eso no ha cambiado, ya están a medio día y ella sigue sin contestar al teléfono. Ha llamado a todos sus amigos para que probasen suerte pero tampoco ha cogido el móvil a ninguno. No sabe que hacer, la quiere muchísimo y no soportaría que le pasase nada. Se tumba en su cama y cierra los ojos, intenta tranquilizarse y pensar en positivo. Se le viene a la mente como se conocieron y casi sin poder evitarlo esboza una sonrisa.


Helena vivía cerca de Atenas, allí encontró al maestro o más bien él la encontró a ella. Los padres de Helena murieron en un extraño incendio, ella salió ilesa y nunca se supieron las causas del incendio. Su maestro la adoptó y juntos emprendieron un viaje de búsqueda, primero en una pequeña aldea al norte de Viena, donde encontró a Éleon, más tarde al este de Oslo, en mitad del campo, allí vivía Adrián y por último Goodway donde viven ahora. Ella fue la primera en entrenarse y por consiguiente es la que más poder posee, eso la convirtió en la líder algo que a Aarón no gustaba demasiado. Se odiaban a muerte y ninguno de los otros entendía por qué, poco a poco y con el tiempo eso fue cambiando, a medida que se iban conociendo el uno al otro los sentimientos se iban haciendo más fuertes y aunque no era fácil confiar en Aarón, por su historial de relaciones, Helena consiguió confiar en él y terminaron saliendo juntos.


Su móvil suena y Aarón no tarda un instante en contestar, pero no es Helena como esperaba sino Gabriela, algo inesperado en todos los sentidos, no recuerda haberle dado su teléfono.
-Hola Aarón.
-Hola.
-Sé lo que ha pasado con Helena, quiero ayudar.
-No sé como podrías hacerlo.
-Déjame leer los manuscritos.
-¿Crees que podrás ayudarla?
-Tengo la corazonada de que sí.
-Está bien, pásate por mi casa en una media hora.
-De acuerdo, gracias. Adiós.
-Hasta ahora.
Ambos cuelgan, no está muy seguro de que aquella chica pueda ayudarlo pero necesita encontrar a Helena desesperadamente. Se levanta de su cama y revuelve los cajones del escritorio, de uno de ellos saca los pergaminos que Helena le confió. Les hecha un vistazo sin demasiado interés, no comprende gran cosa pero tampoco se esfuerza, había oído hablar de ellos antes y sabe lo difícil que les había resultado descifrarlos a los antiguos miembros de los clanes y a los maestros.
Mira a su alrededor y resopla, no para de darle vueltas a la cabeza. Recuerda lo que les dijo Adrián, ¿y si ha sido Marcus? Quizá él la ha raptado. No quiere ni pensar en esa posibilidad, ha oído barbaridades acerca de él, sabe lo que hizo y de lo que es capaz. Recuerda una historia que le contaron, algo que hizo, Marcus y Nina, una muchacha del clan del fuego, se enamoraron pero cuando ella quiso dejarlo él enloqueció y... Un momento, una muchacha del clan del fuego, como Helena, ahora está seguro Marcus es el culpable del secuestro. Afortunadamente Marcus no llegó a matar a aquella chica, espera que Helena tenga suerte.


Suena el timbre, sabe que será Gabriela así que corre a abrir, si es la elegida quizá pueda averiguar dónde está Marcus y como esperaba, ayudarlo.
-Hola Gabi, por favor pasa, tenemos mucho que hacer creo que sé quien ha secuestrado a Helena.- Dice Aarón al tiempo que la agarra del brazo y la hace entrar.- Ha sido Marcus, estoy casi seguro.
-Yo no creo que haya sido él...
-¿Y por qué no? Es una mala persona.
-No lo es,  ha sido sincero conmigo.
-¿A qué te refieres? Nosotros hemos sido sinceros contigo, te lo hemos contado todo, te hemos confiado nuestro secreto aun a riesgo de que no nos creyeses.
-No me habías contado que vuestro destino es morir, ¡morir por mí! ¿Pensabais decírmelo algún día?
-Aún no estabas preparada para eso.
-Me da lo mismo, tenía derecho a saberlo. No voy a ser vuestra elegida, pero te voy a ayudar a encontrar a Helena, no quiero cargar con ninguna muerte sobre mi conciencia.
Sin dejar que Aarón conteste Gabriela recorre el pasillo e instintivamente entra en una de las habitaciones que resulta ser la de Aarón, él la sigue de cerca, en completo silencio en cierto modo tiene razón, no en lo de Marcus pero si en cuanto a la sinceridad que no han tenido con ella. Se sienta en la cama del muchacho y recoge los manuscritos esparcidos por la colcha. Los mira curiosa, está todo lo concentrada que puede después de lo que pasó ayer, creyó que Adrián sentía algo por ella pero se equivocó, la llevó a su casa de nuevo y le confirmó algo que ya había oído en boca de Marcus, algo que temía oír y se marchó, se fue y la dejó allí, con lágrimas en los ojos por lo frío que había sido con ella después de la aparición de Helena en el lago.
No encuentra nada que le parezca útil en los pergaminos, simplemente se habla de los poderes que poseen los miembros de los clanes y de Luz de Luna, sin embargo algo la extraña, se habla mucho de este sorprendente poder pero en ninguna de las páginas se explica con detenimiento este clan. Una de las cosas que más llama la atención de Gabriela es la descripción de uno de los usos de sus poderes aparentemente fácil y aun así nunca utilizada pues no se había dado antes la ocasión. Según una de las páginas del manuscrito los miembros de un mismo clan pueden encontrarse si se concentran en la persona que se desea encontrar, este poder es algo innato que no necesita preparación para ser usado, pero nunca antes habían existido dos personas del mismo clan a la vez y mucho menos dos elegidos, Gabi sabe que si se concentrase conseguiría dar con la posición exacta de Marcus, quiere hacerlo pero sospecha que si le dice algo a Aarón este utilizará su localización para atacarlo; desde el punto de vista de Gabi, Aarón está obsesionado con que es Marcus quién tiene a Helena, no es una idea descabellada pero no quiere que sea cierto, quiere por una vez que algo sea verdad en su vida.
-Creo que puedo encontrarlo...- Dice algo asustada por la posible reacción.
.¿¡Cómo!?- Exclama Aarón emocionado al saber que hay una manera de salvar a Helena.
-Dado que el y yo somos del mismo clan puedo encontrarlo usando mis "poderes".- Dice Gabi sin demasiado entusiasmo.
-Pues hazlo.- Dice como si se tratase de algo obvio.
-No puedo.- Murmura bajando la mirada.
-¿Y por qué no?- Aarón parece impacientarse.
-Yo no sé usar mis poderes y por fácil que el libro diga que es no sé como hacerlo.
Aarón avanza hacia ella y coloca sus manos en los hombros de la chica, baja la cabeza buscando los ojos de la chica y cuando los encuentra posa su penetrante mirada en ellos.
-Tienes que intentarlo. ¿Has amado alguna vez?- Gabriela baja de nuevo la cabeza.- Yo amo a Helena y si a ella le pasa algo, si muere... muero con ella. Necesito que lo intentes.
-De acuerdo.
Ambos se levantan de la cama y Aarón la aparta dejando libre el centro de la habitación. Gabriela se coloca en el centro y cierra los ojos, no sabe que ha de hacer y sin embargo siente que los ojos la queman y que una fuerza emana de su interior intentando salir a la superficie. Respira hondo y levanta sus brazos con extremada delicadeza, como si intentase atrapar una estrella. Algo en su interior la guia y la conduce por el buen camino o eso es lo que Gabi siente. De pronto Gabriela baja los brazos todo lo deprisa que puede, cortando el viento en la caída, cuando los brazos se han desplomado del todo su cuerpo comienza a elevarse, envuelto en una aurora de luz azul. Gabriela exhala el poco aire que quedaba en sus pulmones y sonríe. En su mente recorre el bosque y ve la posición exacta en la que se encuentra Marcus.
-Puedo verlo, sé donde está.- Comienza a narrar la chica.- Veo muchos árboles, pero estos son más altos que los que hay en el bosque al rededor de la laguna y puedo sentir el agua, la oigo, debe haber un río cerca. Hay un sendero de tierra que lleva a una pequeña montaña, en la ladera en la que da el sol hay cientos de pequeñas amapolas ¡y estamos en diciembre!- Tras decir esto ríe, el paisaje la ha cautivado.- Pero en la otra ladera, en la umbría hay una decena de cuevas, allí se oculta Marcus.
Cuando termina de narrar su visión abre los ojos y cae al suelo, casi sin que Aarón pueda reaccionar Gabriela se ha levantado y coge su abrigo del perchero. Hace una señal al muchacho para que la siga y le lanza una chaqueta que parece ser suya. Aarón la coge al vuelo y la sigue hasta la puerta pero antes de salir Gabriela se detiene en el umbral y se gira para decir unas últimas palabras a Aarón antes de emprender su búsqueda.
-También he visto a Helena.

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