miércoles, 4 de abril de 2012

Capítulo 16

Por fin puede respirar el aire fuera de esa cueva, han sido un par de días pero le han parecido una eternidad. Camina por si sola aunque le cuesta, no dirá nada, no le gusta tener que pedir ayuda, la hace sentir inútil e impotente, y le encanta sentir el tacto de la mano de Aarón estrechando la suya. Se siente libre. Ha decidido no contar nada de lo que Marcus le hizo, eso solo provocaría la rabia de sus amigos. Sabe que la prisión no es eterna, sabe que Marcus saldrá porque aun no han muerto.

Cuando dejaron a Marcus decidieron el horario de entrenamientos para Gabi; Aarón en primer lugar, Éleon en segundo, ella sería la tercera y Adrián el último. Algo le dice que todo irá bien, aunque esa nueva compañera de viaje no le inspira confianza, sus ojos... no transmiten pureza.
-¿Queda demasiado?- Se queja Adrián.
-No, creo que no mucho.- La voz de Aarón no suena demasiado convincente para ninguno.
-¿Crees? ¿Cómo que crees?-Exclama Éleon desde el final de la cola.
Aarón se detiene y se gira haciendo que los demás se paren también, retrocede unos pasos y se coloca frente a Éleon, su cara muestra una expresión seria y poco amigable.
-No sé donde estamos exactamente, ¿vale? Pero intento guiaros, ya es más de lo que tu has hecho.
-Yo me preocupo por la elegida, ¿o es que acaso soy el único que se ha dado cuenta de que sus oídos sangran y de que gotas de sudor recorren su cuello?- Éleon hace una pausa para la reflexión.- Claro que soy el único, todos tenéis cosas más importantes en las que pensar. Deberías preocuparte menos por la orgullosa de tu novia y empezar a pensar en la elegida.

Ninguno pronuncia palabra alguna pero todos miran a Gabriela, se fijan en sus oídos y su cuello, lo que Éleon ha dicho ha resultado ser cierto. Adrián se llena de rabia, hacia él mismo, por no haberse dado cuenta, porque haya sido Éleon el que ha tenido que decirlo y finalmente por no saber como evitar que lo que sea que hiere a Gabi la dañe.
-Gabi...- Suspira Adrián
-Yo...- Comienza a decir Gabi.- Estoy bien, no es nada de veras. Helena está peor, es decir ella está herida,- Hace una pausa y continúa dirigiéndose esta vez a Helena.- no he podido evitar darme cuenta.
-Quizá yo esté herida, pero mis heridas no tienen importancia, no son profundas, no sangran y ya se están curando. Gabi, debiste habernos dicho que no estás bien y habríamos hecho algo.- Para un instante y se gira hacia Éleon.- Desde pequeña me han negado la ayuda, no es fácil crecer huérfana y menos si te tienen miedo, he aprendido a vivir sin amigos ni familia y sin ayuda, de donde yo vengo es de cobardes pedirla y es por eso que ahora me cuesta hacerlo. No me considero una orgullosa Éleon, y no quiero parecerlo.
-Dejad de discutir, estamos cayendo en una trampa, si nos peleamos entre nosotros seremos una presa fácil, puede que hayamos capturado a Marcus pero su poder no conoce fronteras.- Interviene Aarón al fin.
-Tienes razón, siento haber dicho esas cosas, no sé que me ha pasado, no era yo.- Se disculpa Éleon.
-No pasa nada, han sido unos días de mucho estrés.- Dice Helena intentando sonreír.- En cuanto a Gabi...
-Solo necesita descansar, ¿no es así?- La interrumpe Adrián.
Gabi asiente. Sonríe y se acerca a Éleon, que está a su lado, más cerca que ningún otro. Le cuesta caminar, las piernas le tiemblan, le sudan las manos y sus labios se vuelven blancos.
-Éleon...
-¿Qué pasa Gabi? ¿Te encuentras bien?
-Cógeme.
-¿Qué?
No tiene tiempo de extrañarse cuando Gabriela se derrumba en sus brazos. Los demás corren a su lado, entre Éleon y Adrián la tumban en el suelo. Nerea, que había permanecido junto a ellos sin decir una sola palabra, se acerca y se pone sobre ella. Aproxima su rostro al de Gabi, todos la miran extrañados, parece ¿olfatearla? Ninguno comprende que está haciendo pero tampoco la detienen. Por fin Helena se atreve a preguntar.
-Nerea, ¿puedo preguntar qué estás haciendo?- Dice Helena extrañada.
-Tan solo buscaba el problema, y lo he encontrado.- Contesta Nerea orgullosa.-  Vuestra amiga, es decir, la elegida no está entrenada, ¿verdad?
-¿Cómo lo has sabido? Yo no te lo he dicho.- Pregunta Aarón extrañado.
-Lo que le pasa a la elegida es que ha usado unos hechizos más poderosos que ella misma y que todos vosotros sin estar preparada, por eso está así.
-Pero, ¿se pondrá bien?- Se apresura a decir Adrián.
-Necesita descansar como tu dijiste, pero eso solo repondrá un poco su energía.
-¿Qué quieres decir con "solo un poco"?- Interviene Éleon.
-Quiero decir que por mucho que descanse ha perdido demasiada energía y no la recuperará por completo. No está entrenada, es peligroso que utilice Luz de Luna si ni siquiera controla los otros dones.- Exclama Nerea.
-Y ahora, ¿qué debemos hacer?- Dice Helena.
-Lo único que podéis hacer es...- Comienza a decir Nerea.- Olvidadlo, es demasiado peligroso.
-¡Debemos salvarla! Dinos que podemos hacer, te lo ruego.- Grita Éleon.

Nerea se levanta y camina, se lleva las manos a la cara y retira un mechón de su larga cabellera castaña, lo coloca detrás de la oreja y cierra los ojos escondiendo el precioso color verde que reina en ellos. Respira hondo y abre los ojos de nuevo.
-Deberéis surcar el río helado al norte del bosque,  hasta allí donde el agua comienza a fluir de nuevo, si continuáis contra corriente veréis una montaña, en el fondo de esta encontrareis una flor, las gotas de rocío que nacen y se deslizan por sus pétalos son mágicas y solo esas gotas salvarán a vuestra amiga.
Todos se miran, asienten casi al tiempo y Aarón al fin acepta la misión. Salvarán a Gabi.

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