jueves, 22 de marzo de 2012

Capítulo 14

Caminan con la esperanza de que pronto verán la ladera de la montaña llena de amapolas, las preferidas de Gabi, pero quizá eso sea solo una coincidencia. Gabi y Adrián caminan el uno al lado del otro, cómplices de un sentimiento, nuevo para ambos. De vez en cuando Adrián pasa su mano por el hombro de Gabriela. Pasan junto a unas florecillas que se resguardan de la nieve en el interior de un tronco hueco tirado en el suelo y Adrián recoge una de esas flores blancas y la pone en el pelo de Gabriela. Se sonríen el uno al otro y se besan, una y otra vez.

El medio día se acerca y el hambre se hace notar entre los presentes. Se ponen de acuerdo para parar en un precioso claro ni muy cerca ni muy lejos del río. Es diciembre pero notan que a medida que se acercan a la montaña la temperatura comienza a subir, eso explicaría las amapolas en la ladera solana. Poco a poco van sintiendo el calor y terminan por quitarse parte de la ropa. Deciden separarse en grupos para buscar algo de comida, debido al calor que hay en el ambiente imaginan que no será difícil. Aarón, y Éleon comienzan a buscar en la dirección opuesta a la de Gabi, Adrián y Nerea, intentaron dejar solos a Gabriela y Adrián pero Nerea se empeñó en acompañar y proteger a la elegida. Ambos grupos se adentran en el bosque, han acordado dejar marcas por donde pasen para no perderse y la bufanda roja de Adrián ha sido la víctima perfecta para su propósito. El grupo capitaneado por Gabi avanza hasta que Aarón y Éleon los pierden de vista, entonces Éleon agarra del brazo a su compañero haciendo que este se detenga, necesita hablar con él.
-No sé si está bien.- Dice Éleon en su particular tono de seriedad.
-¿A qué te refieres?- Pregunta Aarón extrañado.- Necesitamos comer y juntos no encontraremos comida, ha sido inteligente dividirse.
-No me refiero a eso.- Éleon se apoya en un árbol cercano.- Gabi y Adrián, es peligroso que estén juntos.
-¿Y qué quieres que le haga? Se aman.
-Y su amor costará la vida de miles de millones de personas. Despierta, no pueden estar juntos, aunque les duela. Incluso dudo que se amen de verdad.
-Dejemos está conversación, hemos venido a buscar comida.
Durante el tiempo en que buscan cualquier alimento no se dirigen la palabra, Aarón no puede creer lo que su amigo ha dicho, le extrañaría que en verdad pensase eso, pero ahora mismo está confuso y es él quien no sabe que pensar, por una parte opina que Éleon tiene razón pero en cambio cree que el amor es algo importante y que no deberían ignorarlo.

Nerea avanza por delante de la pareja, comprueba cada rincón, cada árbol, cada piedra, no puede permitir que le ocurra nada a la elegida. Adrián, aun que más disimuladamente, también mira de reojo las espaldas de su chica. No creen que las fiebres fuesen obra de tan solo sus poderes o de una fuerza superior a ella, puede que Marcus tenga algo que ver y eso es algo que todos sospechan pero ninguno se atreve a expresar.
-Chicos, seguid un momento sin mí, en seguida os alcanzo.- Dice Gabriela deteniéndose.
-No creo que sea una buena idea Gabi.- Contesta Adrián parándose él también.- ¿Por qué quieres parar? ¿Estás cansada? Si quieres podemos descansar.
-No es eso, pero es que necesito parar...
-Ah... comprendo, yo te acompañaré- Interviene Nerea.
-Lo siento chicos, pero creo que no quiero que ninguno me vigiléis mientras... bueno ya os lo imagináis.
-De acuerdo pero no continuaremos, te esperamos aquí.
Nerea y Adrián observan como Gabriela desaparece entre los árboles, no es que necesite ir al baño como les ha hecho creer, es solo que necesita estar sola un instante, por corto que sea. Camina hasta que nota como la pierden de vista, se retira el pelo y lo coloca detrás de la oreja, siente como si le fuese a explotar la cabeza, siente ese dolor desde que se despertó en brazos de Aarón pero no quiso preocupar a nadie, mientras se coloca el pelo tras la oreja la roza y nota un tacto húmedo, pasa de nuevo los dedos por su oreja y los mira, están manchados de sangre. No entiende que le pasa, el dolor aumenta por segundos y un ruido sordo la envuelve. Quiere gritar pero se contiene, no puede dejar que Adrián la oiga. Las rodillas le fallan y cae, lucha consigo misma por no desfallecer, nota que la fuerza en ella crece y lucha contra lo que sea que la está atacando. Sus ojos se tornan en rojo fuego y de ellos comienzan a emanar llamas, su cuerpo es envuelto por un destello anaranjado. El fuego que la rodea comienza a avivarse y el ruido desparece, ha conseguido no gritar y creer haber conseguido lo que quería, vencer sin pedir ayuda.
Se dispone a volver con Adrián y Nerea cuando nota un aire helado en su nuca, el aliento gélido de alguien sin alma, se gira y allí está él, sonriendo irónicamente, Marcus. Acerca su mano a la cara de Gabriela y pone su pelo detrás de la oreja, contempla los restos de sangre que quedan, ante esa visión ríe.
-Te crees muy lista, pero al luchar contra mí me indicaste donde estabas.- Dice sin poder dejar de reír aún.
Marcus alza su mano y con ella rodea el cuello de la chica, pero Gabriela no cambia la expresión de su rostro, debe ser fuerte. La mano de Marcus comienza a apretar y consigue levantar a Gabi del suelo.
-No saben donde estoy, y no gritaré, mátame y ellos acabarán contigo.- Responde Gabi que casi no puede hablar a causa de la presión en su cuello.
-Parece que no sabes lo que ha de pasar y juraría que te lo expliqué.
-Pero te equivocaste, yo no soy la elegida, solo soy una más. Mi vida no importa.
-No intentes mentirme, no sé si sabes que nosotros, los elegidos, también somos telépatas y podemos leer mentes, ver el futuro y tener visiones del pasado. Puedo leer en tu mente la mentira y el miedo.
-Pues solo deberías poder leer lo primero.
Tras decir esto Gabi aprieta los ojos y los abre, pero ya no son sus preciosos ojos azules, su iris está partido en distintos sectores, cada uno de un color, son cuatro en total: rojo, como el fuego; verde, como la tierra; azul, como el agua y gris, como el viento. Todos estos colores terminan por fundirse y de la piel de Gabi comienzan a brotar estos colores, un aura de poder y fuerza. Este aura se libera alcanzando la mano de Marcus y comienza a quemarla, el brazo de su captor empieza a arder pero este se niega a retirarse, hasta que Gabi incrementa su poder y Marcus no puede hacer otra cosa que huir, desapareciendo en una bola de humo negro.

Cuando Marcus desparece Gabriela cae al suelo e, instintivamente, se lleva las manos al cuello, la respiración agitada de la chica alarma a los árboles, que la comprenden y al igual que los miembros de los clanes intentan protegerla, el viento también se ha percatado de la situación y junto a los árboles y flores del bosque han intentado hacer llegar el mensaje a Aarón, el viento transmite el mensaje de un árbol a otro hasta hacerlo llegar a Aarón.
Aarón no tarda en notar que Gabi está en peligro y se dirige al punto de encuentro, desde allí sigue las señales rojas que Nerea, Adrián y Gabi fueron dejando en los árboles. Éleon lo sigue de cerca, Aarón le ha contado lo que ha sentido, lo que las plantas le han transmitido y no ha podido evitar preocuparse. En poco tiempo han llegado hasta donde están Nerea y Adrián.
-¿Dónde está Gabi?- Dice Éleon nervioso.
-Ha ido un momento al baño.- Responde Adrián sin entender muy bien que hacen Éleon y Aarón allí.
-¿¡Y no habéis ido con ella!? ¡Debías protegerla!- Le grita Éleon a Adrián.
-Quiso que la dejamos sola, confio en ella.- Se defiende Adrián.
-Y debes confiar en ella, pero no en Marcus.- Comienza a decir Aarón, más calmado que Éleon.- Las plantas me han avisado, los árboles me han hecho saber que ha atacado a Gabi y no sabemos dónde está o si la ha matado.
Adrián abre los ojos todo lo que puede, se siente un imbécil, no ha sabido protegerla. No sabe si ahora será tarde y le da miedo descubrirlo.
-Tenemos que encontrarla.- Consigue decir Nerea.
Ninguno contesta pero todos se ponen en marcha, Nerea les indica por donde recuerda que se fue Gabi. Recorren el camino que parece llevar a un claro y allí está ella, tirada en el suelo. Corren hacia Gabriela y Aarón la levanta del suelo, la toma en brazos y la eleva para que todos puedan verla, sus labios han adquirido un tono violáceo, su piel está algo pálida y sus ojos se hayan cerrados. Se temen lo peor pero entonces Gabi sonríe, y abre los ojos muy lentamente, Adrián que estaba casi al borde de las lágrimas no puede contener su alegría y estalla en carcajadas, la risa termina por contagiarse a todos, incluso a Gabi que ya ha abierto sus ojos por completo. Poco a poco todos dejan de reír pero no borran la sonrisa de sus rostros, Aarón ha dejado a Gabriela en brazos de Adrián, ha recobrado su tono habitual de piel y tras beber algo de agua también el color de sus labios.
-Creíamos que Marcus te había atacado.- Dice Éleon aliviado.
-Y así ha sido, me atacó.- Responde aún sonriente.
-¿Y que pasó?- Se paresura a preguntar Nerea.
-Vencí.- Exclama Gabi entre carcajadas.- Bueno, no del todo pero conseguí que huyese.
-¡Eso es fantástico! Sabía que podrías, sabía que pronto serías más fuerte que ningún otro elegido.- Grita Adrián.
-¿Cómo lo hiciste?- Pregunta Nerea intrigada.
-No lo sé. Sentí rabia y a la vez alegría, entonces dentro de mí, sentí el fuego y la fuerza saliendo desde mi corazón y no utilicé el agua o el fuego, ni la tierra o el viento, fue distinto, fue una mezcla. No sé cómo lo hice, creía que hacían falta esas palabras: nikta mae, pero veo que me equivocaba.
-En cierto modo no te quivocas Gabi, esas palabras, como tu las llamas, sirven para expresar un deseo concreto, pero cuando tan solo queremos sentir la fuerza de un don en nosotros basta con pensar en ello.- Responde Éleon.- Y lo que nos has descrito es impresionante, serás muy fuerte, ya lo eres, mejor dicho.
Continúan felicitando a Gabi durante un tiempo, deciden que comerás allí mismo, no quieren alejarse de Gabi y está muy débil para andar un gran camino. Necesita descansar. Dentro de poco dispondrán sus entrenamientos.

Cuando han terminado de comer reemprenden el camino de vuelta al río, y siguen andando, al poco tiempo divisan una extraña forma, un arco, pero no es un arco de piedra normal, es mágico saben que están cerca. Al atravesarlo notan como la temperatura deja de subir, como el aire deja de ser frío y se convierte en una extraña brisa y como las amapolas, rojas como el fuego y blancas como la nieve, empiezan a aparecer, ya pueden ver la montaña, pero algo les preocupa, no hay una cueva, más bien hay cientos y no tienen tiempo de revisarlas todas.
-No daremos con la cueva correcta hasta la caída de la noche.- Dice Adrián.
-Si lo haremos.- Responde Gabi.- ¿Verdad Aarón?
En ese momento Aarón levanta su mano y señala una de las cuevas.
-Allí.- Se limita a decir.- Helena me lo ha dicho.

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