miércoles, 14 de marzo de 2012

Capítulo 13

-Parece que la fiebre ha empezado ha bajarle, muchas gracias.- Dice Aarón con un gran sonrisa, al final ha conseguido lo que quería, salvarle la vida.
-No ha sido nada.- Responde Nerea algo sonrojada.- ¿Crees que las profecías se cumplirán?
-No lo sé.- Contesta Aarón abrazando más fuerte a Gabriela.- Espero que no sea necesaria mí muerte y la de los miembros de los otros clanes. Pero Gabi...- Hace una pausa antes de continuar.- Da igual, si he de morir lo haré con orgullo.
Nerea no puede replicar, Gabriela parece estar despertando. Aunque no puede responder quiere saber qué iba a decir Aarón, quiere saber en manos de quién está su vida y la de prácticamente todo el mundo.
-¿Dónde estoy? No recuerdo... Lo siento mucho Aarón, no pude...- Comienza a decir Gabriela, pero antes de que pueda decir algo que no deba Aarón la interrumpe.
-No pasa nada Gabi, lo hiciste genial, gracias a ti hemos llegado al río.
-¿Quién es ella?- Pregunta Gabi en un susurro para que solo Aarón pueda oírla.
-Soy Nerea, encantada elegida.- Contesta Nerea riendo.
-Lo mismo digo.
-¡Vaya...! Desprendes muchísima energía, sobretodo relacionada con el agua. Eso es algo muy extraño, y hacía años que no sentía nada parecido, ni siquiera las propias Nereidas estamos tan unidas a este don. Se nota que te estás recuperando, en el río no desprendías esa fuerza.
Continúan hablando por un tiempo pero eso es algo de lo que Helena no dispone así que no tardan demasiado en levantarse del suelo, y ponerse en pie para marcharse. Pero algo les inquieta, ya se han perdido una vez y eso casi le cuesta la vida a Gabi, no pueden permitirse el perderse de nuevo. Casi pueden oír los pensamientos del otro cuando deciden darse media vuelta y pedir a Nerea que los acompañe.
-Nerea,- Se aventura a empezar Gabi.- tu conoces el bosque, ¿no es así?
-Sí. ¿Cuál es la causa de tu pregunta Elegida?
-¿Podrías guiarnos si te lo pidiésemos?- Continúa diciendo Aarón.
-Claro, no podría negarme si la Elegida me lo pide.
-Debemos llegar hasta un lugar en concreto. ¿Conoces alguna montaña en la que florezcan amapolas en diciembre? Sabemos que está cerca del río, allí tenemos que ir.
-Sé donde está, yo os llevaré hasta esa montaña.
-Muchas gracias.- Dice Aarón con una sonrisa de oreja a oreja.
Los tres juntos comienzan a caminar junto al río, siguen su cauce para no perderse. El paisaje intimida a Gabi, no siente los árboles, todos están dormidos, el río está helado y no puede sentir vida bajo la capa de hielo, no sopla el viento aunque la temperatura es muy baja y el sol ha decidido ocultarse tras las nubes. Se siente indefensa, impotente, se siente pequeña y esa sensación no le gusta, hace que una enorme tristeza la invada sin motivo aparente además del tétrico horizonte que puede contemplar.

El camino se hace eterno y de vez en cuando Gabriela cierra los ojos mientras anda y deja que alguna imágenes se apoderen de su mente, son visiones fugaces de Adrián, de ellos dos en la laguna, eso la hace sonreír y hace que el miedo que siente desaparezca por unos instantes. Hasta que una nueva imagen la asalta: un palacio sin vida, apagado, muerto, lleno de dolor, y ella misma llorando tendida en el suelo rodeada por los cuerpos sin vida de sus amigos y la figura de Marcus riendo junto a ella.
Gabriela se para en seco y se deja caer sobre sus rodillas, comienza a gritar todo lo fuerte que puede de su boca brotan las palabras "basta" y "déjame", ni Aarón ni Nerea comprenden que pasa, se giraron al oír los gritos y ahora contemplan a Gabi tirada en el suelo.
Nerea hace ademán de acercarse pero Aarón se lo impide. No quiere que Nerea descubra que Gabi no está preparada para la lucha que se avecina, no sabe como podría reaccionar o incluso si cambiaría de bando. Imagina que está así a causa de su don, aun no es capaz de controlarlo y no sabe si algún día lo hará, no tiene maestro y tan siquiera el libro. Hay muchos aspectos de ese don que Aarón y sus amigos desconocen, quizá la causa de su llanto sea uno de ellos.
Finalmente se acerca a ella y se arrodilla en el suelo, la mira a los ojos, los tiene rojos y mojados. Ya ha parado de chillar aunque aun le cuesta respirar con normalidad. Las últimas lágrimas que ha derramado recorren sus mejillas y terminan en sus perfectos labios.
-Yo no quiero, que pase eso.- Consigue decir entre sollozo y sollozo.
-¿De qué hablas Gabi?- Responde él en un tono muy sereno.
-He visto a tus amigos, te he visto a ti, muerto, al igual que ellos. Yo lloraba, derrotada y Marcus reía. Tenías razón, no debería haberme fiado de él.
-No pasa nada, lo importante es que tu sola te has dado cuenta de lo que pasa, de lo que es en realidad Marcus.
-Aarón... Yo no quiero ser la elegida, yo no puedo librar una batalla, ¡mírame! No sería capaz de vencer.
-Gabriela, si hay algo de lo que estoy seguro es de que ganarás, de que salvarás a todo el mundo. Ponte en pie, debemos continuar.
Sin mediar palabra Gabi se pone en pie y limpia los restos de las lágrimas de sus ojos. Sonríe como puede y pasa la mano por su ropa para quitar la nieve que se ha quedado pegada en ella.
Caminan hasta donde Nerea los espera y Aarón le hace una señal para que continué la marcha. Andan durante un largo tiempo hasta que las piernas tanto de unos como de otros les piden que se detengan, parece que su camino no va a terminar nunca, que Aarón no volverá a abrazar a Helena, a besarla, acariciarla o siquiera verla. Mira su teléfono con la esperanza de que Helena haya escapado y lo haya llamado mientras estaba sin cobertura pero aunque ya tiene un poco de cobertura no hay ninguna llamada perdida perteneciente a Helena. Quiere encontrarla y matar a Marcus por alejarla de él, quiere verla aparecer entre los árboles con una sonrisa y que mire al suelo y se ponga el pelo detrás de la oreja al darse cuenta de que él la está mirando, quiere que se ponga roja como un tomate y ría sin saber demasiado bien por qué. Quiere tenerla a su lado.

Un grito alarma a todos. Es Gabi la que ha gritado pero no es un grito de auxilio o desesperación sino de alegría, mira al cielo y pega saltitos, agita los brazos y grita para que la oigan, pero ¿quién? Un nuevo los sobrevuela y como no podía ser otro, a lomos de ella se encuentra Éleon acompañado por Adrián, parecen haber oído a Gabriela y descienden. Cuando tocan tierra Gabriela se abalanza sobre ambos con una sonrisa de oreja a oreja, le gusta sonreír sin motivo alguno, pero cuando lo hay le encanta. Adrián la recibe con los brazos abiertos y la levanta en un abrazo, quiere pedirle perdón por ser tan brusco al decirle que no podían estar juntos, no debió hacer caso a Helena, no en cuanto a sus sentimientos, él y solo él es dueño de su corazón y ha decidido entregárselo a Gabriela.
Aun tiene a Gabriela sobre sus brazos, se miran y sonríen, entonces la baja al suelo y la abraza de nuevo, se separa un instante y la besa. Sus labios chocan con los de Gabriela y un cosquilleo recorre todo su cuerpo, se siente libre y la besa con más pasión, sus lenguas se rozan, juegan en el interior de sus bocas. Las manos de Adrián recorren la espalda y Gabirela y la aprieta contra su pecho, ambos saben que todos los miran pero no les importa, Adrián llevaba mucho tiempo esperando ese beso, su primer beso. Cuando se separan se miran a los ojos y se sonrojan, Gabriela ríe y no sabe el motivo. Aarón avanza hasta a Adrián y le da un par de palmadas en la espalda.
-Hiciste bien en no hacernos caso.
-Lo sé, ahora lo sé.
-Venimos a sacaros de aquí llevamos unas cuantas horas buscándoos.- Interviene Éleon.
-Gracias, es que comenzó a nevar y...- Comienza a decir Gabi.
-La elegida casi muere, fue muy fuerte y muy valiente, tanto que su fuerza casi la mata.- Ahora es Nerea la que habla.
-No podemos permitir que eso pase, ella debe ganar nuestra batalla, y yo no dejaré que muera.- Dice Adrián completamente convencido de sus palabras.
-Puedo cuidarme yo sola, ninguno morireis por mí, no mientras yo me tenga en pie.- Dice Gabi todo lo seria que su alegria le permite estar.
-Gabi...- Comienza a decir Aarón.
-Ya lo he decidido, no me harás cambiar de opinión.-Empieza diciendo, luego hace una pausa y continúa con una sonrisa.- Cuando Adrián me ha levantado, he visto la montaña de las amapolas, no está demasiado lejos. La vamos a salvar.
La cara de Aarón se ilumina al oír esas palabras, solo se hace una pregunta ¿llegarán a tiempo?

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